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PINTURA MURAL
Mural
Cerámico
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inicio sobre mural... ]
El esmaltado
del mural también requiere de una cuidadosa y meticulosa atención pues se
trata de una intervención que no se comprueba su resultado hasta el final, hay
que distribuir los esmaltes con mucha precaución, cuidando en gran manera de
ordenar los colores, matizar las texturas y compaginar los espacios según hemos
dispuesto en la maqueta hacia un objetivo final...
Y para acabar, vengo forzosamente a hablar aún que sea una breve y escueta alusión al
proceso de cocción... en cuya operación todo el empeño puede resultar
innecesario. No voy a adentrarme en estos momentos en las particularidades de
que pueda resultar, el que una hornada sea cocida en "oxidación" o en
"reducción" o en una atmósfera "neutra"... pues sólo
variando el caudal de la llama por su oxígeno puede dar una solución opuesta a
lo deseado es decir, que un color rojo se nos convierta verde y uno que tiene
que ser verde se nos convierta en rojo... así también puede influir muchísimo
el tiempo de maduración que consiste en alargar la misma temperatura en un
espacio más largo de cocción
Así pues una etapa tras etapa se va conformando lo que en su momento fue una idea
preconcebida hasta que finalmente... viene después el momento comprometido de
su colocación; una por una, se va componiendo el mosaico, atendiendo a la cuadrícula
que habíamos previsto y programado, se colocan en su espacio definitivo,
formando poco a poco parte del conjunto, aportando el mensaje que le habíamos
asignado, significado, materia, forma, luz, y color... como una simbiosis final
de voluntad, energía y tiempo... en definitiva cierta simbiosis humana.
Pero a pesar de todo se puede asegurar que nada puede resultar más emotivo y apasionante,
que este largo y por que no decirlo penoso proceso que pone a nuestro alcance la
cerámica colocada en su emplazamiento definitivo, recreado por la luz que
multiplica desde sus vibraciones cromáticas sus innumerables matices y
contrastes que nos conforman un día tras otro desde el amanecer hasta el
atardecer...
Para el mural
cerámico el tiempo prácticamente ya a dejado de existir ni le importa la
lluvia que lo acaricia suavemente ni las temperaturas que lo abrazan desde los
rayos de sol, sino todo lo contrario, lo agradece infinitamente pues todos estos
cambios los revierte multiplicados por mil aumentando su vigor con su cromatismo
permanente. Esta riqueza que se desborda permanentemente se convierte en explosión
de alegría y sensación de optimismo y bien estar, que reconforta nuestro espíritu
sea por medio de la imagen que representa... esto lo sabían muy bien los
Romanos... los Bizantinos... pero fueron los Árabes, los que lo elevaron a la máxima
potencia revistiendo de cerámica sus mezquitas... sus cúpulas, sus minaretes,
sus palacios saludando a lo lejos el caminante solitario que se conforma desde
la reverencia hasta la admiración...
También en muchos casos nos recuerda y nos transmite el mensaje de la palabra Divina que
reconforta y nos ayuda en nuestro que hacer diario ... es como una continuación
de la voz del Almohacin que desde el Minarete se deja oír anunciando un nuevo y
continuado amanecer.
Así también lo entendieron nuestros artistas más universales, Gaudí, Picasso, Miró,
Artigas...
Gaudí el ejemplo más exponente, policroma casi toda su arquitectura... acompañada por
esta reflexión... (el color es la vida... cuando desaparece el color de nuestro
cuerpo... es que con ello también se van nuestras vidas...
Por ello también Miró y Artigas defendieron y propagaron esta concepción esta filosofía...
con sus Murales en Cerámica que enriquecen grandes espacios del exterior... es
decir enriquecen nuestras vidas con una permanente explosión de color...
adornan plazas, aeropuertos, palacios, jardines, como lo hace también el arte
islámico... con su brillante y siempre rica policromía. que expande
permanentemente su mensaje... así ocurrió Sevilla, en Córdoba, en Palestina,
en el Cairo, Zamarra, Bagdag ... que nos deleitan con su inigualable geometría,
sus arabescos que nos acercan lo más posible a nuestro arte de hoy desde la
geometría a la abstracción... o la reflexión del infinito... del que el
hombre no es sino que un instrumento de Dios.
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