Plácido
Pistón Notas Biograficas
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EL POSTISMO Y LA VANGUARDIA
ESPAÑOLA DE POSGUERRA [1]
El movimiento postista, fundado en 1945 por Eduardo Chicharro,
Silvano Sernesi y Carlos Edmundo de Ory representa, desde nuestro punto de
vista, la síntesis y punto final del proceso de los istmos en la literatura de
vanguardia española de la primera mitad del siglo XX, a la vez que raíz de las
líneas que conforman la literatura experimental de la segunda. Este valor como
movimiento puente hacia la vanguardia contemporánea ha quedado demostrado por
la recuperación del movimiento postista en torno a los años setenta, momento
en que la poesía visual o experimental adquiere su auge en España y participa
en esta recuperación de la vanguardia anterior. Pero esta primera formulación
exige unos mínimos planteamientos previos.
Partimos de una concepción global de la vanguardia, entendida
así como un proceso en la renovación del arte y la literatura del siglo XX y
en una dimensión supranacional. Esta concepción global sobresale por encima
del papel concreto de los diversos istmos, desde las raíces en el modernismo
hasta el surrealismo, así como por encima de la valoración de cada uno de los
movimientos de vanguardia en las diversas literaturas nacionales.
En
definitiva, cada uno de los istmos de vanguardia representa un nuevo impulso, a
veces más teórico que real, en el proceso de revolución formal de los
lenguajes que caracteriza a la modernidad.
El modernismo es el punto de partida de la citada revolución
formal que, a través sobre todo del Cubismo, Futurismo, Dadaísmo,
culmina en el movimiento surrealista. Este último representa efectivamente la
trascendencia de la vanguardia más allá de los limites minoritarios en los que
se hablan movido los anteriores istmos, lo que convierte al Surrealismo en
movimiento fundamental de la estética de nuestro siglo en Europa.
Pero en España la vanguardia tiene en su conjunto características
peculiares, que han provocado incluso la discusión sobre la existencia de un
auténtico espíritu de ruptura a través de movimientos organizados que cumplan
los presupuestos tradicionales de los istmos europeos. El citado carácter
supranacional de la vanguardia permite esta observación comparada y, de ahí
por ejemplo, la actitud de os que opinan que no puede hablarse de un Surrealismo
estricto (concepto de istmo vanguardista de acuerdo con la ortodoxia del
movimiento francés), a pesar de que existen obras y autores de *inestimable
valor en esta línea: Federico
García Lorca, Alberti, Cernuda Aleixandre. Efectivamente el automatismo
puro de Breton no parece frecuente entre los españoles, pero se olvida, por
ejemplo, al poeta malagueño José María Hinojosa, aún no recuperado y próximo
sin duda a la ortodoxia surrealista, entre otros autores.
Al mismo tiempo, e independientemente de la negación de Lorca o Alberti
como autores de vanguardia, parece difícil negar el auténtico valor como obras
surrealistas a Poeta en Nueva York y Sobre los Ángeles de estos autores.
Desde nuestro punto de vista, muchos de los problemas que
plantea la vanguardia provienen de que el estudio de la misma suele hacerse
sobre todo a través de la teoría que manifiestan los diversos istmos, cuando
la creación literaria no es siempre coherente con esa teoría y los textos difícilmente
reflejan esas peculiaridades de cada movimiento.
En cualquier caso, si el Ultraísmo ha sido visto por algunos
como síntesis española de los primeros movimientos de vanguardia, cuya
proyección más destacada se observa en las actitudes vanguardistas de la
Generación del 27, también el Postismo de 1945 ha sido visto desde su aparición
como síntesis, ahora radicalizada, de la vanguardia anterior a la guerra civil,
es decir, del Surrealismo. A ello contribuye el propio nombre del movimiento:
Postismo, el último de los istmos, lo que va detrás de los istmos. Sin
embargo, de acuerdo con la cronología, el Postismo, más que un trasnochado
Surrealismo, es el precedente de las nuevas actitudes que representan en Europa
el Letrismo, Concretismo, Espacialismo y la literatura experimental en
definitiva.
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