Plácido
Pistón Notas Biograficas
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1. ANÁLISIS TEMÁTICO DEL
PRIMER MANIFIESTO
1.1. Creación de mundos
Comienza el primer manifiesto con una nota previa, justificación
de sí mismo, de lo que un manifiesto representa y puede aclarar de una
tendencia. En suma, su valor meramente aproximativo de la obra, donde reside la
clave de un movimiento. De forma continua, a diferencia del segundo manifiesto
(que se desglosa en apartados), va esbozándose la columna vertebral de la teoría
postista. Comienza por la imaginación, hija de la razón y del subconsciente, y
define sus capacidades en relación con la filosofía: especulación abstracta,
con la ciencia: experimentación, y, dentro de su potestad de creación: con la
invención industrial (aptitud mecánica) y con la invención artística
(aptitud espiritual). En resumen, la creación de mundos y, en ellos, de hechos
e imágenes. Según la mayor riqueza imaginativa se establece la amplitud o
cerrazón de cada uno de los mundos individuales, no confundibles con la
personalidad, que es un aspecto del ser que se exterioriza, mientras la tenencia
de un mundo propio puede no salir por su carácter íntimo.
El postismo preconiza la existencia y el triunfo de esos mundos
específicos, individuales y colectivos de los que la religión es la más alta
expresión anímica y el arte, su expresión sensorial más pura. El
subconsciente es el que facilita la materia en bruto para toda creación.
1.2. Definición
A raíz de éste se establece la definición del Postismo que, a
continuación, he desglosado en esquema:

(click sobre la imagen para ampliar)
1.3. Credo postista
Continúa el manifiesto con la presentación de un credo poético
que recoge en breves frases: La similitud en los pactas postistas, sus
parentescos más cercanos y diferencias, la afirmación de la imaginación y su
instrumento, la técnica, como clave de la creación, la ilimitación en lo que
puede ser material poético y, sobre todo, la aplicación a la estética. Este
punto resulta extremadamente significativo para la caracterización del Postismo.
En él, la poesía nace tanto de la idea como del sonido, de la imagen plástica
o de la palabra. La palabra en sí se establece como fuerza motora de la creación
postista, con la valoración que adquiere por su situación en el sintagma y con
las relaciones que dimanan de su paradigma. De aquí que el valor puramente fonético
pueda ser elemento poético y la importancia que se concede al ritmo y a la rima
en sí mismos.
A un nivel superior se plantea la equiparación e incluso
supervaloración del lenguaje sobre el pensamiento; el idioma como una enorme y
delicada maquinaria utilizable por cualquiera con plena libertad, lo que es
ampliable a los materiales plásticos, pintura, escultura, arquitectura y, sobre
todo, música.
1.4. El Postismo y los istmos
A partir de aquí se sitúa el postismo en relación con el
Surrealismo, las similitudes y variantes que proceden, a su vez, de diversas
posibilidades latentes en el momento y que tuvieron origen en las tendencias de
vanguardia como el Expresionismo, Dadaísmo, Cubismo y, en menor medida. el
Futurismo. Los istmos aparecen entonces clasificados según el carácter de época,
estilo, técnica, movimiento estético o ideológico, conjunto de aspectos
comunes a un determinado momento, según sus finalidades y circunstancias. En
este sentido se define a la "Nueva Estética" como creacionista y
revisionista, movimiento constructor de un orden nuevo, pero a través de
elementos de otros órdenes y con posibilidades en diversas artes. De éstas, es
la música la más postista por su abstracción y la poesía la más completa
por concentrar en sí características de las otras: materia, sucesión en el
espacio y el tiempo, e imagen.
1.5. El juego
El último aspecto que recoge este manifiesto es el
"juego". Este se encuentra en la base de la técnica postista; el
ritmo, la composición plástica, la recreación de la palabra, la rima, la
asonancia, el elemento asociativo, determinadas preferencias manifestadas en la
repetición insistente de formas, materiales y objetos entran plenamente en el
dominio del juego, que aparece en la "espina dorsal" de toda obra
postista. Tiene éste evidente relación y encuentra su sentido en el valor dado
por los postistas a la niñez como etapa de auténtica libertad de la imaginación,
que se adormece en la madurez a causa de tres impulsos: Las antiguas escuelas,
la cultura y la vulgaridad del gusto.
Termina con una declaración de universalismo y libertad, de
negación de límites y actitudes de ataque contra nadie, el istmo como
movimiento no excluyente y su obra destinada a aquellos que quieran recibirla.
Las últimas líneas denotan una certera intuición de la
acogida que el Postismo iba a recibir: "(...) Muchos nos atacarán, muchos
dirán también que no nos entienden. Se reirán de nosotros".
Firma este manifiesto Ch. H., iniciales que corresponden al
fundador del movimiento Chicharro Hijo, nombre frecuentemente utilizado por él
para diferenciarse de su padre, el pintor Eduardo Chicharro.
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