Plácido
Pistón Notas Biograficas
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EL POSTISMO MANIFIESTO POSTISTA
Con ser el sonido ya de por si concesión maravillosa, el don de la palabra,
lo es doblemente; pero si a esto añadimos que hay grupos de gentes que al
expresarse de forma distinta a otras han pulido y engalanado pacientemente su
propio lenguaje, vemos que cada una de esas extrañas máquinas que son los
idiomas es lo más espantosamente maravilloso del ser humano, aun superior al
mismo pensamiento, pues no habrá teólogo, tocólogo ni ictiólogo que nos
demuestre que el pensamiento fue anterior a la palabra, dándose el caso de que
ni los más inteligentes hablan siempre mejor que los menos, ni que el mentecato
no habla, siendo por lo contrario, verdad grandísima que ejercitando la palabra
y enriqueciéndola se acrecienta la inteligencia. Pues bien: si cualquiera de
nosotros posee esa máquina vasta, delicadísima y enorme (en comparación suya
no son nada un violín, un acorazado o una entera ciudad) y puede moverla a su
antojo, con la facilidad con que se levanta el brazo y se accionan los músculos
de la mano para rascarse la cabeza, ¿por qué no ha de hacer su palabra lo que
le de la gana? A su disposición, delante de él, tiene un enorme cesto, casi
sin fondo, lleno de palabras con que distraerse, formando sentencias que pueden
llegar a ser imágenes, y puede cogerlas cómo y cuando le agrade, y muchas o
pocas, y hasta una sola. Entonces, ¿por qué no lo hace? ¿ por qué no goza de
la superior y sublime alegría de hacerlo ? ¡ Es tan poco libre el hombre ! Y,
sin embargo, con una sensatez de vaca, el muy insensato anda como con miedo de
hacer uso libre de aquello en que precisamente es más libre, es completamente
libre el pobrete.
¡Rompe ya de una, descomunal y vulgarísmo antropiteco; rompe ya de una con
tus miramientos, tu idiotez congénita, e introduce las manos hasta los codos en
el maravilloso cesto y saca las palabras a puñados, las más bellas, las que más
te agrade ensamblar, pero no para decir cosas que, por lo general son tonterías
o para emitir juicios profundos que no suelen importarle a nadie, sino para
gozar al oírte a ti mismo o para que te oigan HABLAR! aprovéchate de ese cesto
de juguetes e inúndate de alegría diciendo cosas hermosas, pobre renacuajo
aplastado de hombre que eres y no sabes divertirte más que con tu sucia
sexualidad o con la torpe y pesada noria de tu cerebro.
A Vosotros, sobre todo a vosotros, poetas, va el ruego, o el consejo, o el
diablo despoblado, o como queráis llamarlo que os dirigimos. Pero Vosotros,
pintorcetes, arquitectonales, escultores o escultóricos arquitectos, así como
vosotros, burgueses apestantes y cursis novelistas, no os hagáis los
disimulados: también vosotros tenéis materiales plásticos, y cuatro o cinco
dimensiones, y posibilidades ilusorias, y escamoteos, y colorínes y coloretes
con matices y contramatices para demostrar, si os da la gana, que no sois del
rebaño de los sensatos y pentapedantes devoradores de cocido casero,
ensuciadores de calcetines zurcidos o portadores de monóculos, lo cual se llama
monoculóforos.
Con los músicos no rezan estas palabras, pues ellos hacen lo que se les
antoja y nadie suele decirles: "¡ Qué incorrecto! ¡Qué atrevido! ¡Qué
loco! " , y otras semejantes hortalizas para conejos que echan de comer los
burros a los conejos y a los gansos...
Pero también vosotros plásticos y especialmente vosotros los pintores, que
tenéis a vuestra disposición la magia de la ilusión óptica ¿por qué os
empeñáis en copiar pedestremente cuatro cebollas, representáis con brillos de
sedas y relamidos de carne a la dama pseudoaristocrática? limpiaos bien las
manos, las gafas y la imaginación y cread algo vuestro y que os llene de
contento.
El Postismo no se forma calcando huellas del surrealismo y modificando
algunas enunciaciones de su credo. El Postismo no es una resurrección del
surrealismo. El Postimo es la resultante inevitable de los "ismos"
precedentes. Nosotros no hemos elaborado este Postismo tan sólo para crear un
nuevo "ismo", dándole luego leyes por nosotros establecidas
caprichosamente y a voluntad nuestra. Tampoco pretendemos con nuestras
libertades y nuestros hallazgos "épater" a nadie. Nosotros hemos
recogido lo que hay de latente en las posibilidades de hoy, lo hemos estudiado y
lo hemos definido, dando además un nombre a la tendencia para que, al nombrarla
sus elementos y factores se coagulen en un cuerpo característico.[
Sigue...]
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